sábado, 11 de febrero de 2012

De lo que ya casi nadie se acuerda

Como a todos nos han hecho saber, Manuel Fraga Iribarne falleció el pasado 15 de enero de 2012 en la cama (como todos los de su calaña). En la prensa, en la radio o en la televisión sólo vemos alabanzas a su gran persona, político y demócrata que se dedicó en cuerpo y alma a su país, España (sentido de estado). Una persona honrada, eso se dice de un individuo que llevaba chupando del bote de la política desde hacía 60 años. Un gran demócrata… ¿cómo se puede creer nadie eso después de su notorio papel durante la dictadura franquista?
Porque estamos hablando de un individuo (no se le puede tratar como persona) al que alguien llamó fascista y "Fraga se abrió la chaqueta, saco el pecho y dijo: ¡A mucha honra, gracias!” (Luis Ramírez en España Hoy)
Pero, ya que estamos, hagamos un breve repaso de las célebres palabras emanadas de la boca de Manuel Fraga Iribarne, y también de sus actos, de los que parece que ya casi nadie recuerda…
Casi nadie se acuerda de como cuando en plena dictadura franquista a Fraga le solicitaron permiso para que el poeta Luis Cernuda pudiera asistir desde el exilio al entierro de su difunta madre, el ministro espetó "¡Que se quede donde está! ¡Ya tenemos bastantes maricones en España!".
En 1962, Fraga ordenó rapar la cabeza, golpear y humillar públicamente a las mujeres de los mineros en Asturias, tras tacharlas de piojosas, simplemente por posicionarse a favor de la larga huelga que éstos mantenían únicamente para no perecer en la minas y poder llevar un sueldo a casa (perfecto ejemplo de sentido de estado). Pero de ésto ya casi nadie se acuerda.
En 1966, después de que sobre la playa de Palomares un B-52 norteamericano perdiera 5 bombas de hidrógeno, quiso hacer creer a la población que allí no pasaba nada, que no había riesgo para la salud, bañándose en esas aguas, pero el 29% de la población de la zona fue contaminada por plutonio y sobre ésto pesa el olvido.
En 1969 fue asesinado en una comisaría el joven estudiante Enrique Ruano, aunque Fraga puso todo su empeño en que aquello no saliera a la luz y hacer ver que solo había sido un suicidio, la familia no tragó y empezó a hacer preguntas, preguntas molestas para nuestro protagonista que tuvo entonces la osadía de coger el teléfono y decir algo de lo que ya casi nadie se acuerda al padre del joven: que abandonara toda investigación y amenazándole, llegando a “recordarle” que tenía otra hija de la que preocuparse (haciendo patente una vez más el sentido de estado. Todo por encima de las personas)
El 24 de enero de 1969, el gobierno franquista decreta por primera vez el Estado de Excepción en toda España. Según Fraga, en aquel momento Ministro de Información y Turismo: “para luchar contra las acciones minoritarias sistemáticamente dirigidas a alterar la paz española… y evitar que se arrastre a la juventud a una orgía de nihilismo y anarquía”. A continuación y amparados en esa ley declarada se intensificaron las detenciones, condenas y se eliminó cualquier tipo de garantía que pudiera tener un ciudadano. 36 millones de españoles quedaban al amparo de lo que dijera una autoridad, que le podía retener sin justificación alguna. Sin embargo estas cosas se olvidan con facilidad
Don Manuel también está, según todas las investigaciones, tras la decisión de ejecutar a los anarquistas Francisco Granados y Joaquín Delgado, asesinados por garrote vil tras ser torturados por la policía, para arrancarles una confesión, y sometidos a un juicio sin pruebas y lleno de irregularidades que incluyen el hecho de que el defensor no tenía título de abogado. Granados y Delgado negaron cualquier participación en las acciones armadas que se les atribuían y reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. Este crimen contra inocentes fue justificado por el dinosaurio gallego en radio y televisión pero de ésto ya casi nadie se acuerda, si acaso de que demostró un gran sentido de estado
Londres, 20 de Mayo de 1974, al, en ese momento, Embajador de España en Reino Unido un reportero de Reuters preguntó que con qué legitimidad se constituiría el nuevo gobierno,a lo que el infame respondió con la popular frase “¡Con la legitimidad de las metralletas!”. Con la legitimidad del sentido de estado
Antes, en febrero de 1974, el señor Iribarne ya le había rebuznado al director de una revista: “Usted no ha venido a verme; ha venido a interceder por Puig Antich”. El 2 de marzo  Puig Antich fue ejecutado por el régimen franquista tras ser juzgado y condenado a muerte por un tribunal militar, Fraga el demócrata se encontraba muy de acuerdo con aquella ejecución (y con las que habrían de venir y con las que no pudieron venir)
En 1975, un grupo de oposición pidió a la embajada londinense que intercediera por los que serían los últimos fusilados del franquismo y el diálogo con el embajador fue el siguiente:
“- Usted, como catedrático, estará en contra de la pena de muerte…
- En cierta gente, yo no la fusilaba. Se la debería colgar por los cojones -”
respondió Fraga.
El 3 de marzo de 1976, ya nombrado ministro de Gobernación en el ejecutivo de Arias Navarro, comandó personalmente la represión al movimiento obrero autónomo de Gasteiz, que provocó la muerte de cinco trabajadores en el ataque policial a la Iglesia de Zaramaga, mientras se celebraba una asamblea abierta y pacífica. Fraga, el ministro más activo de Franco, fue quien ordenó abrir fuego real, quien popularizó entonces aquello de “la calle es mía” y quien manipuló el relato de los hechos. Fraga teorizó que “la responsabilidad íntegra es de los que continúan sacando la gente a la calle”, pero la propagandística visita en el hospital a uno de los heridos no le salió todo lo bien que esperaba. “¿A qué vienes?, ¿a rematarlos?” le preguntó la hija de un herido. Otro familiar le cerró la puerta en los morros. “Fascista”, le chillaron, “hijo de puta”, pero el demócrata Fraga simplemente aplicaba el sentido de estado, el mismo que a buen seguro hubiera aplicado en las plazas españolas durante Mayo de 2011 de haber tenido ocasión. Pero claro sobre estos hechos pesa el olvido
Y sólo tres días después de la matanza, en rueda de prensa, Fraga levanta el brazo y dice: “El que no haya aprendido la lección de Vitoria, él verá lo que hace (…) el que quiera plantear la lucha, la tendrá. Con todas sus consecuencias. ¡Dejémonos de pamplinas!”
Poco después, el 9 de mayo de 1976, llegan los muertos de Montejurra, durante la romería anual que desde los años 40 del siglo XX los carlistas seguidores de Javier de Borbón-Parma realizan en el monte navarro. ¿Y quién estaba detrás?
En 1983 Fraga ficha a Rodolfo Eduardo Almirón, ultra de la siniestra Triple A argentina[1], como jefe de seguridad de Alianza Popular (AP). Nada raro: en 1964 Fraga se dirigía por carta a Otto Skorzeny, miembro de las Wafen-SS residente en Pollença (Mallorca) y directamente vinculado a la red Odessa de huida de antiguos dirigentes nazis.
Franquista de cabo a rabo, el 1986 propone una ”marcha sobre Gasteiz”, al estilo de Mussolini y su marcha sobre Roma, para forzar un golpe de Estado.  Pero por qué estas cosas no las cuentan en los Mass Media...
El 1999 dice a los militares guatemaltecos, responsables de 34 años de genocidio: “Teniente Fraga a las órdenes de todos ustedes. En España desde 1936 hasta la muerte del Generalísimo transcurrió una transición social muy importante: la larga paz” Llena de muertes. En el 2000 visitó al exdictador boliviano Hugo Banzer sobre el que declaró: “Me honra mantener una vieja amistad con el General, porque le tengo admiración”. Tres días después también defendía a Pinochet públicamente.Fraga, demócrata como pocos.
Siempre abiertamente opuesto al esclarecimiento del caso GAL, en el 2002, en un documental sobre la guerra sucia en el País Vasco, calificó como “movimiento de autodefensa” el terrorismo de Estado con conexión de ultraderecha (Batallón Vasco Español, ANE, ATE) de la transición política española y añadió, enigmáticamente, que “volverían a producirse en los próximos tiempos”. Cuatro años después, en una entrevista en El País el 30 de abril de 2006 afirma no arrepentirse para nada del fusilamiento de Julián Grimau. Fraga fue el encargado de anunciar la ejecución, firmó personalmente la condena –Franco lo requirió a todos los ministros- y tachó al dirigente comunista del PCE como “ese caballerete”. De la cultura catalana ya había dicho, en 1968, “Cataluña… la ocupamos en 1939 y estamos dispuestos a ocuparla tantas veces como sea necesario” porque el sentido de estado es innegable en este caballerete y por la defensa de la patria lo que haga falta.
"Los golpistas del 23-F estaban llenos de buena voluntad", "La juventud está cansada de los que les dicen que se disuelven sus familias, que ya no pueden contar con sus padres, y que va a haber matrimonios de personas del mismo sexo, que yo no tengo nada en contra de ellos: Si nacen así pues qué se le va a hacer pero que no digan encima que se ponen orgullosos de funcionar al revés.", "Si a una mujer le preguntan con cuántos hombres se acuesta no suele dar una respuesta absolutamente certera", "El franquismo ha sentado las bases para una España con más orden. De hecho, no hay más que comparar la España de hoy con la de los años treinta" o "No les vamos a dejar romper nada y a lo mejor somos nosotros los que les rompemos algo." Estas perlas y muchas otras han salido de la boca de Manuel Fraga Iribarne y, ahora, a nosotros se nos requiere que nos despidamos de él apenados porque haya muerto tranquilo en su cama y porque su cuerpo no esté desaparecido en alguna cuneta...
Por la Memoria Histórica a la que tanto se opuso Fraga.
Por la Memoria HISTÓRICA y no la de los mass media.
Por la MEMORIA HISTÓRICA y no la vergüenza que aprobó el parlamento (con mucho sentido de estado eso si)
Desde el cariño, el amor, el respeto y con el talante que nos caracteriza, te deseamos que
DE TODO CORAZÓN TE PUDRAS EN EL PUTO CEMENTERIO


[1]    Solo entre 1973 – 1975 Triple A (Alianza Anticomunista Americana) asesinó a más de 400 personas, profesores, actores, intelectuales, escritores... y apenas de años después Rodolfo se encontraba al servicio de este gran demócrata.

Grupo Grisú, adherido a la Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas (FIJA)